lunes, 28 de septiembre de 2020

LA ANSIEDAD Y EL COVID 19


La pandemia del COVID 19 ha originado una serie de problemas de salud, no solo desde el punto de vista físico-biológico, sino también a nivel psicológico y social. El aislamiento social y las restricciones traen como consecuencia angustia, preocupación, estrés y ansiedad

Si bien la ansiedad es considerada una experiencia emocional de carácter universal y es parte de nuestra vida, también debemos comprenderla bajo otros aspectos en estos tiempos de pandemia que atravesamos.

Pero ¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza que todos podemos experimentar en diferentes momentos de la vida. Sin embargo, la ansiedad se puede volver persistente en el tiempo y causar interferencia en las actividades de la vida diaria y la funcionalidad, causando un trastorno de ansiedad.

La ansiedad es una emoción que surge cuando una persona se siente en peligro, sea real o imaginaria la amenaza. Por lo tanto, tiene una función muy importante relacionada con la supervivencia, junto con el miedo, la ira, la tristeza o la felicidad.

Según las situaciones y las circunstancias, las personas reaccionan de modos distintos. La situación de aislamiento puede generar ansiedad, soledad y ciertos miedos. A otras personas pueden provocarles depresión, inducirlas a abuso de sustancias y hasta hacerlas sentirse en presencia de algo que no puede ser soportado.

Entre las recomendaciones generales para afrontar el miedo y la tristeza de estos días, como mantener la calma y recurrir a técnicas de relajación y meditación, las personas con ansiedad. “Evitar el exceso de información; no es necesario estar constantemente mirando las noticias”. Para estas personas, actualizarse una vez al día puede ser suficiente.

Para afrontar el distanciamiento social, la cuarentena y el aislamiento, es conveniente mantener operativa la capacidad de enviar correos electrónicos, telefonía móvil y otras nuevas tecnologías que permitan la comunicación, pero sin pasarse. También se aconseja realizar actividades recreativas y de distracción como, por ejemplo: hacer ejercicios, caminatas, juegos mentales, juegos de distracción, leer, ver películas entre otras.

Hemos descrito que existe una ansiedad normal como parte de nuestras vidas, que es deseable que esté presente, ya que nos permite enfrentar las demandas y exigencias cotidianas. Sin embargo, en determinadas circunstancias y bajo ciertos factores, la ansiedad se puede volver patológica, ósea convertirse en una enfermedad mental.

Los motivos de consultas más frecuentes en referencia a la ansiedad en atención primaria son:

  • Cefaleas.
  • Dolores corporales y tensión muscular.
  • Molestias torácicas y digestivas.
  • Fatigabilidad.
  • Inconvenientes para conciliar el sueño o alteraciones del sueño.
  • Dificultad para respirar, mareos, sudoración, taquicardia, sensación de nudo en la garganta.
  • Preocupación excesiva ante una amplia gama de acontecimientos familiares, laborales o sociales.
  • Temor a padecer enfermedades.
  • Dificultad para controlar ese estado de preocupación constante.
  • Sensación de que algo malo o grave va a suceder.
  • Inquietud, impaciencia, irritabilidad, olvidos, dificultad para concentrarse, entre otras.

Asimismo, es muy importante tener en cuenta que la ansiedad se presenta como un aspecto secundario a otra problemática, como un cuadro depresivo, abuso de sustancias, consumo de tabaco o alcoholismo.

Por lo tanto, es fundamental, cuando la ansiedad se vuelve problemática, consultar a un profesional para que realice el diagnóstico e indique el tratamiento correspondiente.


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