Si
bien la ansiedad es considerada una experiencia emocional de carácter universal
y es parte de nuestra vida, también debemos comprenderla bajo otros aspectos en
estos tiempos de pandemia que atravesamos.
Pero
¿Qué es la ansiedad?
La
ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza que todos podemos
experimentar en diferentes momentos de la vida. Sin embargo, la ansiedad se
puede volver persistente en el tiempo y causar interferencia en las actividades
de la vida diaria y la funcionalidad, causando un trastorno de ansiedad.
La
ansiedad es una emoción que surge cuando una persona se siente en peligro, sea
real o imaginaria la amenaza. Por lo tanto, tiene una función muy
importante relacionada con la supervivencia, junto con el miedo, la ira, la
tristeza o la felicidad.
Según
las situaciones y las circunstancias, las personas reaccionan de modos distintos.
La situación de aislamiento puede generar ansiedad, soledad y ciertos miedos. A
otras personas pueden provocarles depresión, inducirlas a abuso de sustancias y
hasta hacerlas sentirse en presencia de algo que no puede ser soportado.
Entre
las recomendaciones generales para afrontar el miedo y la tristeza de estos
días, como mantener la calma y recurrir a técnicas de relajación y meditación, las
personas con ansiedad. “Evitar el exceso de información; no es necesario estar
constantemente mirando las noticias”. Para estas personas, actualizarse una vez
al día puede ser suficiente.
Para
afrontar el distanciamiento social, la cuarentena y el aislamiento, es
conveniente mantener operativa la capacidad de enviar correos electrónicos,
telefonía móvil y otras nuevas tecnologías que permitan la comunicación, pero
sin pasarse. También se aconseja realizar actividades recreativas y de distracción
como, por ejemplo: hacer ejercicios, caminatas, juegos mentales, juegos de
distracción, leer, ver películas entre otras.
Hemos
descrito que existe una ansiedad normal como parte de nuestras vidas, que es
deseable que esté presente, ya que nos permite enfrentar las demandas y
exigencias cotidianas. Sin embargo, en determinadas circunstancias y bajo
ciertos factores, la ansiedad se puede volver patológica, ósea convertirse en
una enfermedad mental.
Los
motivos de consultas más frecuentes en referencia a la ansiedad en atención
primaria son:
- Cefaleas.
- Dolores corporales y tensión muscular.
- Molestias torácicas y digestivas.
- Fatigabilidad.
- Inconvenientes para conciliar el sueño o alteraciones del sueño.
- Dificultad para respirar, mareos, sudoración, taquicardia, sensación de nudo en la garganta.
- Preocupación excesiva ante una amplia gama de acontecimientos familiares, laborales o sociales.
- Temor a padecer enfermedades.
- Dificultad para controlar ese estado de preocupación constante.
- Sensación de que algo malo o grave va a suceder.
- Inquietud, impaciencia, irritabilidad, olvidos, dificultad para concentrarse, entre otras.
Asimismo,
es muy importante tener en cuenta que la ansiedad se presenta como un aspecto
secundario a otra problemática, como un cuadro depresivo, abuso de sustancias,
consumo de tabaco o alcoholismo.
Por
lo tanto, es fundamental, cuando la ansiedad se vuelve problemática, consultar
a un profesional para que realice el diagnóstico e indique el tratamiento
correspondiente.

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