"Debemos
invertir ahora en una fuerza de trabajo saludable"
Más
de 300 representantes de 60 países discutieron esta semana sobre el posible
impacto de la crisis económica y del empleo mundial sobre la Salud y Seguridad
en el Trabajo (SST). El debate tuvo lugar en el marco de una conferencia
internacional organizada por la OIT sobre “Implementación de estándares de
seguridad y salud ocupacional a nivel mundial”. OIT En Línea habló con Sameera
Al-Tuwaijri, Directora del Programa SafeWork (Trabajo Sin Riesgo) de la OIT,
para trazar algunas conclusiones sobre la reunión.
OIT
en Línea: ¿Cómo afecta la crisis económica y del empleo global la salud
ocupacional y la seguridad en el trabajo?
Sameera
Al-Tuwaijri: La crisis financiera se ha convertido en un
factor de preocupación para la salud y la seguridad de los trabajadores en el
mundo. Por un lado, los trabajadores tienen que afrontar el miedo y el estrés
de perder sus empleos. Por otro, es posible que disminuyan los recursos
asignados a la salud y seguridad. Es probable que los organismos encargados de
la aplicación de las leyes, las inspectorías del trabajo y los servicios de
seguridad y salud ocupacional también tengan que operar con recursos limitados.
La consecuencia podría ser un brusco aumento de accidentes, lesiones y muertes
en el trabajo y del estrés relacionado con el trabajo. Aunque algunos sectores,
en especial aquellos afectados por el aumento del desempleo como el de la
construcción, podrían en realidad registrar un descenso de los accidentes, como
muestra un estudio reciente de la Asociación Internacional de la Seguridad
Social (AISS).
OIT
en Línea: Diversos participantes a la Conferencia abordaron el impacto de la
crisis y la reestructuración sobre la salud mental de los trabajadores ¿Cuáles
fueron sus conclusiones?
Sameera Al-Tuwaijri: Los problemas de
salud mental están aumentando. En Europa, cada vez existen más casos de
jubilaciones anticipadas a causa de problemas de salud mental. En casos
extremos, el estrés puede llevar al suicidio, y algunas empresas han debido
adoptar programas contra el estrés en el trabajo. Los motivos de esta tendencia
incluyen: exceso de información, incremento de la cantidad de trabajo y de la
presión de tiempos, alta demanda de movilidad y flexibilidad, y estar siempre
“disponible” debido a la tecnología telefónica. Por último, pero no menos
importante, también existe la preocupación de perder el propio puesto de
trabajo.
OIT
en Línea: Las enfermedades y lesiones relacionadas con el trabajo, no sólo
tienen un fuerte impacto negativo en el trabajo sino también en la economía.
Sameera
Al-Tuwaijri: Nuestra estimación es que cerca del cuatro
por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) Global, es decir unos 1,25 billones
(millones de millones) de dólares, se emplea cada año para sufragar los costos
directos e indirectos de los accidentes y enfermedades ocupacionales, como por
ejemplo debido a pérdida de horas de trabajo, indemnizaciones a trabajadores,
interrupciones a la producción y gastos médicos. Aun en los países
industrializados, el costo general de los accidentes y enfermedades en el
trabajo es muy alto: se estima que en la Unión Europea es de entre 2,6 a 3,8
por ciento del PIB.
Sin
embargo, el absentismo consecuencia de las enfermedades y lesiones relacionadas
con el trabajo es sólo la punta del iceberg. Otra forma de pérdida se debe a
los trabajadores enfermos que se presentan a trabajar aun cuando no pueden
realizar eficazmente su labor debido a su enfermedad. Preocupados por sus
empleos, muchos trabajadores no se atreven a tomar permiso por enfermedad.
Algunos especialistas estiman que los costos en los cuales se incurre debido a
este fenómeno son tres veces más altos que aquellos causados por el absentismo
consecuencia de enfermedades y lesiones.
OIT
en Línea: ¿Cuál es el mensaje de la OIT en relación con la seguridad y salud
en el trabajo en tiempos de crisis?
Sameera
Al-Tuwaijri: Primero, todos tienen el derecho a un
ambiente de trabajo seguro y saludable. Esto es lo que dice el Programa de
Trabajo Decente de la OIT y es algo en lo que nosotros creemos
profundamente. Esto es especialmente válido en tiempos de crisis. La crisis no
debería ser una excusa para disminuir las condiciones decentes de trabajo,
incluyendo las normas sobre Seguridad y Salud en el Trabajo, sino una
oportunidad para promoverlas.
Segundo, la
prevención es también un buen negocio. A largo plazo, las inversiones en la
salud física y mental del personal son rentables: las empresas ahorrarán más
con la reducción de la necesidad de pagos de salarios durante la enfermedad que
con el gasto en medidas de Seguridad y Salud en el Trabajo.
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