viernes, 7 de agosto de 2020

¡AL MAL TIEMPO BUENA CARA!

VIERNES DE DILEMAS Y REFRANES

¡AL MAL TIEMPO BUENA CARA!

Es viernes y el cuerpo lo sabe, un dicho que se ha popularizado para referirnos a la diversión, que promete el fin de semana. Pero que hoy, motivado a las restricciones que impone la Cuarentena para combatir esta pandemia del COVID 19, para muchos se ven troncadas dichas ambiciones. Pues bien, pensando en esto me acorde de este refrán que mi madre me decía cuando vivíamos momentos difíciles, “Hijo al mal tiempo buena cara”.

Hoy quiero invitarlos a leer un fragmento del libro “El Amor en los Tiempos del Colera” del famoso escritor Gabriel García Márquez, donde parece habernos dejado un manual, para la situación que estamos viviendo con el COVID 19 y adecuado para el análisis y la reflexión de este dicho.

“…Había meses en que ansiaba llegar al puerto y disfrutar de la primavera en tierra.

Hubo una epidemia. En Porto Abril, se nos prohibió bajar. Los primeros días fueron duros. Me sentí como tú. Pronto comencé a enfrentar esas imposiciones, usando la lógica. Sabía que después de 21 días de este comportamiento, se crea un hábito, y en lugar de quejarme y crear hábitos desastrosos, comencé a comportarme de manera diferente a los demás.

Empecé con la comida. Me propuse comer la mitad de lo habitual. Luego comencé a seleccionar los alimentos más digeribles, para no sobrecargar el cuerpo. Comencé a nutrirme con alimentos que, por tradición histórica, habían mantenido al hombre sano.

El siguiente paso fue agregar a esto una purificación de pensamientos no saludables y tener pensamientos cada vez más elevados y nobles. Me propuse leer al menos una página cada día de una discusión que no conocía. Me puse a hacer ejercicios en el puente del barco. Un anciano hindú, me había dicho hace años que el cuerpo mejoraba al retener la respiración. Me puse a respirar profundamente cada mañana. Creo que mis pulmones, nunca habían alcanzado tal capacidad y fuerza. La tarde fue la hora de la oración, el momento de agradecer a una Entidad Divina, por no haberme dado, como destino, privaciones graves durante toda mi vida. El hindú, también me había aconsejado que tuviera la costumbre de imaginar que la luz entraba en mí y me hacía más fuerte. También podría funcionar para los seres queridos que estaban lejos, por lo que también integré esta práctica en mi rutina diaria en el barco. En lugar de pensar en todo lo que no podía hacer, estaba pensando en lo que haría una vez que llegara a Tierra firme. Visualizando las escenas de cada día, las vivía intensamente y disfrutaba de la espera. Todo lo que podemos obtener en seguida, rápido, no es interesante. Esperar, sirve para sublimar el deseo y hacerlo más poderoso. Me privé de comidas ricas, botellas de ron y otras delicias. Me habían privado de jugar a las cartas, de dormir mucho, de practicar el ocio, de pensar solamente de lo que me estaban privando. - ¿Cómo terminó, Capitán? - Adquirí todos esos nuevos hábitos. Me dejaron bajar del bote mucho más tarde de lo esperado. -¿Se privó de la primavera, entonces? - Siií, ese año me privaron de la primavera y muchas otras cosas, *pero aun así florecí, llevé la primavera, dentro de mí y nadie me la puede quitar*…”

Les deseo un Feliz fin de Semana. 

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