VIERNES
DE DILEMAS Y REFRANES
¡AL
MAL TIEMPO BUENA CARA!
Es
viernes y el cuerpo lo sabe, un dicho que se ha popularizado para referirnos a
la diversión, que promete el fin de semana. Pero que hoy, motivado a las restricciones
que impone la Cuarentena para combatir esta pandemia del COVID 19, para muchos
se ven troncadas dichas ambiciones. Pues bien, pensando en esto me acorde de
este refrán que mi madre me decía cuando vivíamos momentos difíciles, “Hijo
al mal tiempo buena cara”.
Hoy
quiero invitarlos a leer un fragmento del libro “El Amor en los Tiempos
del Colera” del famoso escritor Gabriel García Márquez, donde parece
habernos dejado un manual, para la situación que estamos viviendo con el COVID
19 y adecuado para el análisis y la reflexión de este dicho.
“…Había
meses en que ansiaba llegar al puerto y disfrutar de la primavera en tierra.
Hubo
una epidemia. En Porto Abril, se nos prohibió bajar. Los primeros días fueron
duros. Me sentí como tú. Pronto comencé a enfrentar esas imposiciones, usando
la lógica. Sabía que después de 21 días de este comportamiento, se crea un
hábito, y en lugar de quejarme y crear hábitos desastrosos, comencé a
comportarme de manera diferente a los demás.
Empecé
con la comida. Me propuse comer la mitad de lo habitual. Luego comencé a
seleccionar los alimentos más digeribles, para no sobrecargar el cuerpo.
Comencé a nutrirme con alimentos que, por tradición histórica, habían mantenido
al hombre sano.
El
siguiente paso fue agregar a esto una purificación de pensamientos no
saludables y tener pensamientos cada vez más elevados y nobles. Me propuse leer
al menos una página cada día de una discusión que no conocía. Me puse a hacer ejercicios
en el puente del barco. Un anciano hindú, me había dicho hace años que el
cuerpo mejoraba al retener la respiración. Me puse a respirar profundamente
cada mañana. Creo que mis pulmones, nunca habían alcanzado tal capacidad y
fuerza. La tarde fue la hora de la oración, el momento de agradecer a una
Entidad Divina, por no haberme dado, como destino, privaciones graves durante
toda mi vida. El hindú, también me había aconsejado que tuviera la costumbre de
imaginar que la luz entraba en mí y me hacía más fuerte. También podría
funcionar para los seres queridos que estaban lejos, por lo que también integré
esta práctica en mi rutina diaria en el barco. En lugar de pensar en todo lo
que no podía hacer, estaba pensando en lo que haría una vez que llegara a
Tierra firme. Visualizando las escenas de cada día, las vivía intensamente y
disfrutaba de la espera. Todo lo que podemos obtener en seguida, rápido, no es
interesante. Esperar, sirve para sublimar el deseo y hacerlo más poderoso. Me
privé de comidas ricas, botellas de ron y otras delicias. Me habían privado de
jugar a las cartas, de dormir mucho, de practicar el ocio, de pensar solamente
de lo que me estaban privando. - ¿Cómo terminó, Capitán? - Adquirí todos esos
nuevos hábitos. Me dejaron bajar del bote mucho más tarde de lo esperado. -¿Se
privó de la primavera, entonces? - Siií, ese año me privaron de la primavera y
muchas otras cosas, *pero aun así florecí, llevé la primavera, dentro de mí
y nadie me la puede quitar*…”
Les deseo un Feliz fin de Semana.

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