Una
de las preocupaciones de los padres, ante la cuarentena para prevenir el
contagio y propagación de la pandemia del COVID 19, es ¿qué pueden hacer
para que los niños y adolescentes se mantengan en casa y detener su impulso de querer salir a
jugar, fuera del predio y la seguridad de la casa?
Pues
bien, lo primero que debemos hacer es estar bien informados y actualizados sobre
el COVID 19, su comportamiento, avance, contagio en nuestra área de residencia,
las advertencias y limitaciones impuestas por los entes Gubernamentales, a objeto de poder comunicarles con propiedad, la realidad a la que nos enfrentamos.
Conocer
el lenguaje que manejan los niños y adolescentes, a fin de poder llevar con claridad
el mensaje que queremos dar.
Hablarles pero sobre todo escucharles, es muy importante no ocultarles información, pero sí hacerlo con
un lenguaje sencillo, honesto y apropiado para su edad. Asegúrales, que ésta, es
una situación temporal y que si estamos en casa es para protegernos.
Estudien sus gustos en cuanto a juegos, diversiones, tareas, entretenimientos que puedan
realizar dentro de la casa, para acompañarlos y realizarlos juntos,
así se motivarán a cumplir las restricciones.
La
actividad física es vital para la salud de toda la familia. Procuren no pasar más de 60 minutos sentados y/o frente a la televisión o cualquier otro
tipo de pantalla.
Jugar
con niñas y niños es muy importante, ya que el juego y las actividades recreativas y de manualidades, ayudan al manejo de sus emociones.
Establezcan una rutina para darle estructura y sentido de vuelta a la normalidad, que
no sólo sirva para niñas y niños, sino, para toda la familia. Es recomendable organizar horarios para desayunar, jugar, estudiar, comer, ver películas,
leer, cenar, hacer ejercicio, entre otros.
Practiquen con ellos las medidas de higiene básicas, enséñenle la forma correcta de lavarse
las manos y fomenten su frecuencia, al salir utilicen el tapabocas y vigilen que los niños los usen correctamente. Recuerden que el ejemplo es muy
importante, si te ven haciéndolo, lo aprenderán mejor.
Utilicen prácticas de crianza positiva, no recurran a la violencia como golpes y gritos
que agraven la situación de estrés, que todos estamos viviendo.
Nuestra responsabilidad como padres es proteger a nuestros hijos, hagamos lo posible por que sientan, que la casa no es un claustro, sino el lugar donde nos fortalecemos como familia y nos mantenemos a salvo.


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