El
BurnOut es una secuela de un estrés excesivo y nocivo, creándose un
círculo vicioso donde se desencadena aun mayor estrés, que repercute
directamente en nuestra salud, así como en nuestro ambiente social, familiar y
nuevamente laboral.
Profesionalmente
tenemos un estrés laboral, el cual ha sido identificado como uno de los riesgos
más importantes en el panorama laboral actual y como uno de los principales
retos para la Seguridad y la Salud Ocupacional.
El
estrés laboral es definido como un conjunto de reacciones emocionales,
cognoscitivas, fisiológicas y del comportamiento, ante situaciones nocivas del
contenido, organización o entorno de trabajo; que se caracteriza por altos
niveles de excitación y angustia, con la sensación de no poder hacer frente a
la situación; considerándose además una falta de satisfacción del mismo.
La
Organización Internacional del Trabajo (OIT) describe al estrés laboral como
una: «enfermedad peligrosa para las economías industrializadoras y en vías
de desarrollo; perjudicando a la producción, al afectar la salud física y
mental de los trabajadores».
Este
tipo de estrés puede ser dividido en varios grupos de acuerdo con la causa o
causas que lo producen y que son los relativos a la organización del trabajo,
al ambiente físico, de la tarea y de tipo personal e interpersonal.
Entre
los estresores tenemos una inadecuada carga mental de trabajo y la falta de
control sobre la tarea, ambiente laboral inadecuado, sobrecarga de trabajo,
alteración de ritmos biológicos, responsabilidades, decisiones relevantes y
condiciones laborales inadecuadas.
El
exceso de trabajo o su dificultad producen estrés cuando el trabajador percibe
que no posee la habilidad suficiente para realizar su tarea, pero esto no
quiere decir que las situaciones de subcarga no la generen.
Este
exceso de trabajo dado por jornadas largas, en diferentes horarios, el ir de un
lado a otro, las
distancias y el tráfico, hacen que se desarrolle el estrés laboral, además de
los ingresos que en muchas ocasiones son desproporcionados a la carga laboral.
Se
ha visto que debido a estas circunstancias existe un incremento de más del 15%
de las enfermedades cardiovasculares en hombres y del 20% en las mujeres;
repercutiendo además en trastornos Musculoesqueléticos, gastrointestinales y de
salud mental.
Las
características del Síndrome de BurnOut
Existen
cuatro planos donde podemos encontrar las principales manifestaciones:
1. En el
plano emocional se recogen sentimientos como depresión, indefensión,
desesperanza, apatía, desilusión, pesimismo, hostilidad, entre otros.
2. En el
de pensamiento (o cognitivo), se asume la pérdida de valores, desaparición de
expectativas, pérdida de autoestima, pérdida de creatividad, distracción o
cinismo.
3. En la
forma de comportarse vemos el no asumir responsabilidades, absentismo laboral,
conductas inapropiadas, sobre implicación, evitar la toma de decisiones, aumento del
uso de cafeína, alcohol o tabaco, e incluso autosabotaje y baja autoestima.
4. Psicosomáticamente
se sienten dolores musculares, pérdida de apetito, cambios de peso, problemas
sexuales, de sueño, alteraciones gastrointestinales y cefaleas.
A
los ojos de los demás, vemos a una persona en un estado mal humorado permanente
y muy irritable con clientes y compañeros, con falta de motivación y energía,
lo que afecta a su rendimiento laboral.
¿Qué
profesionales son más vulnerables a padecerlo?
Principalmente
aquellos profesionales que tienen tareas relacionadas directamente con terceras
personas, es decir, Profesores, Médicos, Policías, Bomberos Y Personal relacionado
con atención al cliente, Supervisores, Gerentes, personal de Seguridad y Salud
en el Trabajo, entre otros.


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